He de reconocer que tengo debilidad por los diarios visuales. La sensación de que lo que veo es cierto, que sea verdad o no me trae sin cuidado, al menos es cierto, cierto para alguien. Y con Lina Scheynius tengo esa sensación. Fotografías delicadas en ocasiones, inesperadas otras, amargas,  leves, limpias o turbias. Como la vida.

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Hace ya mucho tiempo que no meto ninguna entrada en el blog. No se por qué. O si. No se. En cualquier caso ha sido esta foto de Steve Davis la que me ha movido a compartirla con quien pase por aquí. No encuentro palabras medidas, atinadas. Si os pasáis por su web sabréis a que me refiero.

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El trabajo de Lewis Hine siempre fue comprometido y bello. Fotografió a los olvidados y con su obra los hizo inolvidables.

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De Tessa Bunney puede que sea su trabajo Home work el más conocido. Esta fotografía pertenece a Tidal pools. Me gusta como plantea de forma sencilla, clara, limpia la relación del hombre con su entorno, al que modifica con el único propósito de darse un baño caliente y tranquilo. El hombre aparece siempre en su fotografía, sin pompa sin alboroto.

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Y en lo alto de las columnas, televisores. En el enlace tienes la historia completa, “Garden of the gods”, contada por Scott Hocking. En cualquier caso la potencia visual y simbólica del paisaje me encanta.

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Hellen van Meene consigue que al ver sus retratos de adolescentes nos hagamos preguntas. Gestos naturales y posturas imposibles. Luz natural, miradas perdidas.

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Daniel Patrick Lilley hace del retrato relato. Sus galerías de personajes cuentan y evocan lugares y circunstancias. Sus lugares desiertos hablan de quien los habita. Vindelis, The Militia o Wrestlers, cualquiera vale la pena.

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